Marta Hidalgo: «El futuro de la comunicación pasa sin duda por las redes sociales»

Viajera de vocación y enamorada de África, Marta Hidalgo se inició como periodista en Euskadi y posteriormente se interesó por la comunicación empresarial. En noviembre de 2021 se unió a Bcnpress, donde ha demostrado sus habilidades como comunicadora todo terreno. Charlamos con ella sobre la comunicación actual, el futuro de la profesión y – cómo no – sobre el continente africano.

Por Fernando Fandiño

 

¿Qué te llevó a ser periodista y dedicarte a la comunicación?

Siempre me ha gustado mucho escribir. Era una forma de expresarme y me resultaba más fácil hacerlo por escrito. También por algunos referentes cercanos que tenía, ya que mi tío era periodista.  Estudié Periodismo porque quería ejercer como punto de conexión entre la realidad – o lo que nos cuentan de ella- y las personas.

¿Cómo fue tu trayectoria antes de llegar a Bcnpress?

Empecé en la agencia EFE, en Bilbao, trabajando de prácticas.  Después probé el periodismo más local en el periódico Noticias de Gipuzkoa y decidí especializarme en política internacional porque, al final, creo que es un ámbito que no se trata tanto en los medios de comunicación españoles. Estuve trabajando en el área de comunicación de Casa África, que depende del Ministerio de Exteriores, y ahí descubrí la comunicación corporativa y me di cuenta de que era un camino muy interesante. Luego llegó la pandemia, estuve dos años trabajando como autónoma para diferentes empresas haciendo diversas tareas de redes sociales, redacción, clipping, etc. Así conocí Bcnpress y, a los pocos meses, me ofrecieron unirme al equipo.

También estás involucrada en la iniciativa Puerta de África.¿Qué es y qué es lo que te atrae del proyecto?

Puerta de África es una iniciativa que pretende crear una alianza entre jóvenes europeos y africanos con objetivos comunes: desarrollar proyectos que fomentan el intercambio intelectual y la co-creación. En mi caso, es también una vía para comunicar sobre África, sobre la diáspora africana y repensar sobre cómo desde Europa debemos tratar la información de África, que es todavía un tema que, en mi opinión, tiene mucho recorrido.

¿Te acuerdas del primer proyecto que realizaste en tu primer trabajo como periodista?

No fue exactamente el primero, pero uno de los que más me marcó fue un reportaje que hice para Noticias de Gipuzkoa. Fue una iniciativa que hacían los caseríos de la zona para acercarse a las personas jóvenes. Era en concreto un grupo de alumnos con discapacidad que estaban haciendo una visita guiada en un caserío y yo tenía que hacer un reportaje. Fue muy divertido y me felicitaron por el trabajo, con lo cual fue un proyecto muy chulo.

En Bcnpress empecé con las redes sociales de la multinacional Festo, que ofrecen todo tipo de soluciones de automatización. Cuando lo conoces al detalle te das cuenta de que es contenido muy entretenido porque, además, esta empresa hace un gran trabajo de divulgación sobre tecnología, sobre ciencia, inteligencia artificial…

¿Cuál es el proyecto de tu etapa inicial que recuerdas con más cariño?

El proyecto al que tengo más cariño es una entrevista que hice a Mikel Ayestaran, que es uno de mis referentes periodísticos. Lo veía en la televisión y pensaba que quería ser como esa persona.  Él publicó un libro y el jefe de la sección de Cultura me regaló el libro y me pidió que lo abriera. Dentro estaba el número de teléfono de Mikel Ayestaran para que pudiera concertar con él una entrevista que después se publicó a doble página.

¿Cómo crees que evolucionará la comunicación en los próximos cinco años?

Evidentemente, el papel está dejando de tener fuerza, la gente joven ya no lee papel y estamos viviendo un momento en el que la información tiene que ser inmediata, atractiva y entretenida. Creo que va a evolucionar hacia un formato mucho más multidisciplinar de multimedia, vídeos, redes sociales y audios. Por otra parte, está muy bien que la información sea entretenida, pero no siempre puede serlo. La información es información y el objetivo es informar. A veces, actualmente, eso queda tapado con el objetivo de intentar llegar a más gente.

¿Crees que las redes sociales en la comunicación van a tomar aún más protagonismo?

Las redes sociales son el futuro de una gran parte de la comunicación, sin duda. Cada vez van a tener más fuerza, cada vez los comunicadores tenemos que ir entendiendo más cómo son las redes sociales, cómo evolucionan y cómo utilizarlas para hacer ese trabajo que antes se hacía a través del papel.

¿Qué papel crees que juega la prensa sectorial en la comunicación?

La prensa sectorial, al final, es tan importante como la prensa generalista. La sociedad, y la economía, se dividen en sectores. Cada cual tenemos nuestros intereses y el hecho de que a mí me interese, por ejemplo, la política internacional, no quiere decir que a ti te tenga que interesar y que tenga que aparecer todos los días en un periódico generalista. Así que la prensa sectorial está para dar respuesta a los diferentes intereses de la gente.

¿Cómo te ves dentro de diez años?

Me gustaría seguir explorando todas las posibilidades que aporta la comunicación y ser parte de un cambio que, como hemos hablado antes, necesita el periodismo y también la comunicación.

¿Si pudieras invitar a cenar a un personaje famoso, vivo o muerto, a quién invitarías y qué le preguntarías?

Sería Nelson Mandela. Me interesa el tema de los movimientos sociales y, en especial, cuando se tratan de derechos humanos, racismo, migraciones… Le preguntaría cómo se siente una persona al haber luchado por acabar con algo tan importante como el Apartheid y cómo entiende el racismo en la actualidad.

¿Cuál es tu libro y autor favorito?

Uno de mis libros favoritos es Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro, que trata sobre el conflicto palestino-israelí y me marcó muchos temas en los que, más adelante, intenté profundizar. Otro de ellos es Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini, porque me ayudó a encontrar, de alguna forma, cuál era mi camino en la vida para dedicarme a la comunicación social y la política internacional.

¿Tienes o tuviste algún ‘ídolo’?

Sí, por supuesto. Ídolos periodísticos tengo muchísimos. Uno de ellos, Kapuscinski, es el tópico de cualquier periodista internacional. Y como ya he comentado, Mikel Ayestaran, por ejemplo, por los temas que me interesan. Considero mis ídolas, además, a mujeres periodistas que trabajan o han trabajado como corresponsales internacionales y son muy inspiradoras para mí, como Rosa María Calaf o Ane Irazabal.