Ilusión

Por Aureli Vázquez, socio · director de Cuentas de Bcnpress

Aquel proyecto en el cajón…

Seguro que tú también conoces algún caso más o menos cercano: alguien que aprovecha la excepcionalidad del momento para sacar del cajón ese proyecto que tenía abandonado. Tal vez tú mismo/a. Estas semanas he observado con entusiasmo la capacidad de las personas para relanzar sus sueños: esa web que había quedado relegada a un segundo plano; esa tienda online que figuraba en los planes de 2021; ese proyecto de libro para el que nunca había tiempo.

El confinamiento nos ha traído un regalo extraordinario: nos hemos recordado que nuestras ilusiones también son importantes.

Esta verdad de perogrullo, esta evidencia cristalina, nos recuerda que la ilusión es el motor de casi todo (me atrevería a decir que incluso más que el dinero en la mayoría de los casos). Así que debemos celebrar ese reencuentro -un poco furtivo, como todo ahora- con nuestras metas inconfesables.

Esos nuevos (viejos) canales

Dice el refranero que el hambre agudiza el ingenio, y es una gran verdad. Estos días he retomado el contacto profesional con un compañero de correrías (el personal nunca se había quebrado, siempre en ese frágil equilibrio de las amistades longevas). Juntos estamos explorando iniciativas innovadoras para sectores muy golpeados por ese virus de cuyo nombre no quiero acordarme (que me perdonen los expertos en SEO de mi equipo, en su paciencia infinita conmigo). Me refiero a la hostelería, la restauración… sectores que conocemos bien y cuya comunicación requiere ahora cirugía y bisturí. El caso es que estamos disfrutando como niños con zapatos nuevos.

Algunos de nuestros clientes en Bcnpress están descubriendo -o redescubriendo, porque en realidad ya lo sabían- el poder de las redes. La fuerza de la comunicación empática, sincera. Y los nuevos canales, que en realidad son bastante viejos. Los que lidiáis con reuniones escolares sabéis bien de lo que hablo.

Creatividad made in Bcnpress

En nuestro equipo las iniciativas personales afloran con un entusiasmo contagioso: Robert despliega su talento como escritor a pasos agigantados. Benja, que ya tiene varias novelas publicadas, no para de crear y compartir. Son artistas del lenguaje, lo llevan en la sangre. Veo también a Anna, nuestra diseñadora, dibujando y perfeccionando su técnica con una naturalidad que asusta. Isaac ha activado también su creatividad fotográfica y conceptual. Podría seguir con la larga lista de proyectos y talentos individuales, pero lo dejo aquí para no aburriros.

El que escribe estas líneas ha aprovechado también para sacar tiempo y explorar el territorio semi-virgen del podcast. Veremos dónde nos lleva esta otra ilusión.

Con la suma de creatividades a flor de piel, y casi sin pretenderlo, nos hemos preguntado si estamos poniendo ese talento al servicio de nuestros clientes. Mejor aún: nos preguntamos cómo podemos mejorarlo. Las respuestas van llegando, pero lo mejor es que disfrutamos haciéndolo. Si es necesario refundarnos, lo haremos. Si hay que destruir un castillo de naipes y empezar de nuevo, no veo mejor momento que éste.

No sé si soy nadie para dar consejos; pero si me permitís la confianza: disfrutad, disfrutad, disfrutad. Sí: también ahora. Especialmente ahora.