‘El dilema de las redes sociales’: cara y cruz del documental del que todo el mundo habla

Por Aureli Vázquez, socio-director de Bcnpress

‘El dilema de las redes sociales’ (‘The Social Dilemma’ en la versión original) es el documental de moda: se ha situado en el Top 10 de Netflix y ha conseguido lo que cualquier director desearía: estar en boca de todos. Si aún no lo has visto, hazlo: vale la pena. 

Pero ya sabemos que no es oro todo lo que reluce, y en el caso de este documental dirigido por Jeff Orlowski, hay algunos claroscuros que enturbian la posición del documental. En este artículo queremos proponeros una visión crítica, para lo bueno y para lo no tan bueno.

Resumen (sin spoilers)

Empecemos por el posicionamiento del documental, que es muy claro: «las redes sociales eran una buena idea pero la necesidad de monetizar las ha convertido en una peligrosa droga, en manos de gente sin escrúpulos». Podríamos decir que éste es (grosso modo) el resumen.

La cara…

Empecemos por lo bueno. ‘El dilema de las redes sociales’ es un excelente ejercicio didáctico; casi diría que de obligado visionado en escuelas e incluso universidades. Explica de forma amena y fácil de entender los ‘anzuelos’ que usan las plataformas para captar nuestra atención y se detiene en detalles interesantes sobre cómo lo consigue.

Ofrece una visión crítica, documentada y con testimonios de primera línea, especialmente Tristan Harris, que fue experto de ética del diseño en Google y que mantiene ahora una férrea oposición a las fórmulas de monetización. También interviene Justin Rosenstein, cofundador de Asana e inventor del botón ‘Me gusta’ de Facebook, entre otros muchos. Pero el testimonio clave en mi opinión es Tim Kendall, que fue Director de Monetización de Facebook y que en este documental confiesa que no deja a sus hijos pasar tiempo con pantallas.

La mayoría de los testimonios se confiesan aún adictos al poder de las pantallas y alertan sobre los peligros que esto conlleva. Pero por encima de todo advierten que los usuarios no somos más que un producto al servicio del beneficio. Y si para ello hay que infringir cualquier norma ética, se infringe.

¿Ejemplos concretos? La polarización de las opiniones (blanco/negro), la generación de conflictos políticos (se menciona el caso de España, por cierto), o la reflexión de que las fake news triunfan más que las noticias reales en una proporción 6 a 1.

Es interesante también que se desmonten algunos mitos, como por ejemplo el de que Facebook ‘vende tus datos’. El documental despeja cualquier duda y lo afirma claro: Facebook (y otras redes) no ‘vende’ tus datos; sencillamente, los utiliza para venderte cosas.

El documental introduce elementos de ficción para ayudarnos a asimilar mejor los conceptos, al estilo de lo que ya hiciera la exitosa ‘Mars’ para contarnos la carrera espacial hacia el planeta rojo.

Desde este punto de vista, ‘El dilema de las redes sociales’ es una muy buena aportación, especialmente en un entorno poco propicio para la reflexión. Y que lo haga en la plataforma por excelencia, Netflix, ayuda a difundirlo.

Y la cruz…

Debo confesar que esperaba más de este documental, tras haber oído hablar de él en términos tan exageradamente elogiosos. La conclusión es bastante simple: las redes sociales son adictivas (¿acaso alguien no lo sabía aún?). Los usuarios somos mera mercancía (como en tantos otros sector del capitalismo); la ética brilla por su ausencia (esta conclusión se comenta por sí sola); nuestras opiniones en realidad no son nuestras (esto se debate desde los tiempos de McLuhan). En definitiva, ¿qué aporta de nuevo este documental? Algunos detalles técnicos y poco más.

Desde la óptica profesional (para los que trabajamos en comunicación), resulta interesante constatar lo que en realidad ya sabemos: que las redes permiten segmentar audiencias; que las subastas de palabras para ‘ads’ funcionan; que las redes (en manos expertas) permiten decantar elecciones... Son cosas que ya sabíamos y que sencillamente nos confirman una cosa: hay que estar muy atentos a las redes. En lo profesional, ya nadie duda de que son esenciales (si tenéis un minuto, leed este artículo que publicamos sobre las redes en entornos B2B). En lo personal… allá cada uno con su intimidad y con el uso de su tiempo. Exactamente igual que con el consumo de tele, de fútbol, de alcohol, de tabaco, de videojuegos… si te pasas, jugará en tu contra. Y cuidado, que genera adicción.

El uso de elementos de ficción resulta un poco básico. Los actores no son especialmente brillantes, y el guion, bastante flojo. La moraleja evidente y paternalista puede molestar a los más críticos. En resumen, como película no pasará a la historia.

Y por último, el gran contrasentido. Un documental que critica el poder maquiavélico de los algoritmos… triunfa en Netflix, patria de los algoritmos.

A pesar de todo, y aun teniendo una visión crítica… personalmente os recomiendo ‘El dilema de las redes sociales’. nunca está de más una reflexión sobre aquello que condiciona nuestras vidas. Y las redes, sin duda, las condicionan…